sobre el denominado «movimiento intercesor»

Declaración del Consejo Supremo de la Iglesia Pentecostal de Polonia sobre el denominado «movimiento de intercesión»

Últimamente estamos observando en Polonia el auge del movimiento intercesor, que se manifiesta mediante la organización de conferencias masivas. Este fenómeno ha suscitado diversas reacciones contrarias en la Iglesia. Por ello, es necesario que el Consejo Supremo de la Iglesia Pentecostal adopte una postura al respecto.

1. La oración y el ayuno son una función esencial de la Iglesia de Jesucristo.

2. La oración es una expresión de sumisión a Dios y a su santa voluntad. Es un privilegio de los servidores de la Iglesia animar al pueblo de Dios a la oración y al ayuno.

3. Vivimos en una época en la que existe una gran necesidad de oración de intercesión por nuestro país.

4. Sin embargo, cuestionamos la tergiversación de las Escrituras mediante interpretaciones que contradicen el significado original de los pasajes bíblicos y se basan en experiencias personales. Estas tergiversaciones conducen a actitudes y comportamientos extremos, que consisten, entre otras cosas, en una concentración excesiva en Satanás, los demonios y los ángeles.

5. Reconocemos que lo único normativo para nuestra fe es la doctrina apostólica recogida en la Escritura y no aceptamos nuevas normas de fe y conducta basadas en revelaciones privadas.

6. En la Biblia no encontramos las técnicas y estrategias de la «guerra de oración» que promueven algunos representantes del movimiento de intercesión. La búsqueda de lugares relacionados con una actividad demoníaca especial y la elaboración, a partir de ello, de los llamados «mapas espirituales» es algo ajeno al mensaje de la Biblia.

7. Estamos a favor de tratar con respeto la cultura nacional, los lugares relacionados con la historia, los símbolos y los emblemas nacionales; ese mismo respeto —no culto— se debe tener hacia los lugares de martirio y los cementerios.

8. Confirmamos que en la Iglesia existen y deben existir servicios de apostolado, sin por ello reconocer que las personas a las que se asocia con ellos ejerzan el cargo oficial de apóstol.

9. No podemos aceptar que las mujeres ejerzan en exceso las funciones de predicadoras y maestras.

10. Nos preocupa la creación de estructuras que puedan dar lugar a una nueva confesión religiosa.

11. Consideramos injustificadas las manifestaciones de megalomanía que llevan a atribuirse exclusivamente los frutos de la acción del Espíritu Santo en el mundo.

12. Esperamos que la oración y el ayuno contribuyan a la unidad del pueblo de Dios y no sean fuente de antagonismos que conduzcan a divisiones.

Varsovia, marzo de 2001