sobre la Cena del Señor

Declaración del Consejo Supremo de la Iglesia Pentecostal de Polonia sobre la Cena del Señor

1. Al participar en la Cena del Señor bajo las dos especies: el pan y el vino, la Iglesia conmemora la muerte de Cristo. Este acto se denomina con los siguientes términos:

• La Cena del Señor (1 Cor 11,20)

• La fracción del pan (Mt 26,26; Mc 14,22; Lc 22,19; Hch 2,42.46; 20,7; 1 Cor 10,16.17ab; 11,23.26-28)

• La mesa del Señor (1 Cor 10,21)

• La copa y el pan (1 Cor 10,16.17.21; 11,25-28)

• La comunión en el sentido de comunidad (1 Cor 10,17.21.30; 1 Cor 10,16.18.20)

• La Eucaristía en el sentido de acción de gracias (Mt 26,26; Mc 14,22 cf. ; Lc 22,19; 1 Cor 11,24).

En la presente declaración se utiliza el término «la Cena del Señor».

2. La institución de la Cena del Señor la describen los tres primeros evangelistas (Mt 26,26-29; Mc 14,22-26; Lc 22,19-20) y el apóstol Pablo (1 Cor 11,23-32). La Última Cena tiene sus raíces en la cena pascual (Éx 12; cf. Lc 22,15). Para comprender mejor las intenciones del Señor Jesús, conviene meditar sobre los acontecimientos de la Última Cena en relación con la salida de los israelitas de Egipto, y especialmente sobre todo lo que se refiere al cordero pascual y al desarrollo mismo de la cena pascual. Israel debía celebrar la Pascua en conmemoración de aquel acontecimiento salvífico (Éx 12,14). La celebración de la Pascua formaba parte de los mandamientos impuestos por Dios a Israel (Éx 12,14; cf. Lc 22,19; 1 Cor 11,24-25), y el incumplimiento de este mandamiento se castigaba con la amenaza de ser expulsado del pueblo (Nm 9,13). Según la enseñanza apostólica, «nuestro Cordero pascual» es Cristo (1 Cor 5,7), lo que convierte la muerte y la resurrección del Señor en el acontecimiento central de la historia de la salvación. Por esta misma razón, la conmemoración (anamnesis) del acontecimiento de la Cruz es un elemento esencial del culto cristiano.

3. La participación en la Cena del Señor consiste en participar, por la fe, en el único sacrificio salvífico de Jesucristo, ofrecido en la cruz.

4. La presencia de Cristo en la Cena del Señor es real, pero espiritual, no material.

5. La Cena del Señor no consiste en ofrecer a Cristo en sacrificio, y en ella no hay ningún otro sacrificio, salvo el sacrificio de adoración y acción de gracias (Heb 13,15), que los cristianos ofrecen sin cesar a Dios por medio de Jesucristo.

6. Cristo ordenó bendecir el pan y el vino para consagrarlos así como signos visibles de su Cuerpo y Sangre invisibles.

7. Los elementos de la Cena del Señor, el pan y el vino, se refieren a Cristo de tal manera que pueden llamarse su Cuerpo y su Sangre (1 Cor 10,16), aunque, en su esencia y naturaleza, no dejan de ser pan y vino reales.

8. El consumo de pan y vino durante la Cena del Señor debe ir acompañado de la fe, ya que estos elementos, por sí mismos, carecen de poder eficaz y se convierten en un juicio para quienes se acercan a estos signos sagrados sin fe.

9. La Cena del Señor es la Palabra visible mediante la cual la Iglesia proclama la muerte del Señor, su resurrección y su segunda venida en gloria; es también un testimonio de la unidad de la Iglesia.

10. La Cena del Señor incluye:

• la reflexión sobre los pasajes pertinentes de la Escritura (incluidas las palabras de la Institución, 1 Cor 11,23-26),

• una oración de acción de gracias y la bendición de cada uno de los elementos,

• partir y comer el pan, y beber del cáliz.

11. Los elementos de la Cena del Señor son el pan y el vino.

• El pan puede ser tanto sin levadura (en recuerdo de la matzá que se consumió durante la Última Cena) como normal, es decir, con levadura (en recuerdo de Cristo, que se convirtió en la nueva levadura).

• El vino debe ser de uva. En casos justificados, se permite el uso de zumo de uva.

12. La Cena del Señor se celebra, por regla general, en el marco de un culto de la congregación.

13. La Cena del Señor debe celebrarse dignamente por el pastor u otra persona autorizada.

14. Solo las personas convertidas y bautizadas tienen derecho a participar en la Cena del Señor.

15. No pueden participar en la Cena del Señor aquellas personas a las que, en el marco de la disciplina de la congregación, se les haya privado de ese derecho.

16. Una vez finalizado el culto, los dones bendecidos deben tratarse con respeto.

17. La Cena del Señor también puede celebrarse en el lugar donde se encuentran las personas enfermas y postradas. En tal caso, hay que velar por que la celebración se desarrolle en un ambiente adecuado y digno.

Varsovia, septiembre de 2002